También conocido como Jardín del Edén.

Es un cenote con 4 características muy personales.

La primera: la zona de aguas abiertas, en la que las rocas están colmadas de musgo, lo que permite que encontremos una gran cantidad de peces ahí.

La segunda: la entrada de luz, generalmente de un verde intenso, que parece que nos hemos tele-transportado a otro mundo.

La tercera: la haloclina, densa, pero a la vez muy iluminada, donde, a parte de verse afectada la visibilidad podemos notar el cambio de temperatura entre el agua salada y la dulce.

La cuarta: está repleto de fósiles de conchas, caracolas y corales. Prueba de que la península de Yucatán en un momento estuvo cubierta de agua.

Apto para todos los niveles.